Despertar Comunitario

José Antonio Moreira

Institución: Anexo Escuela Normal “Dr. J. A. Ferreira”

EFA: “Esperanza Campesina”.

Luego de muchos años de docencia sentí curiosidad por trabajar y ver cuales eran las necesidades de una escuela campo, muy alejada de la cuidad. Como primera medida tuve que dejar el saco y corbata de profesor de cuidad ya que por ser época de inundaciones debía llegar en canoa luego de navegar 2500 metros. La escuela era Agrícola, en Colonia Schweizer (Dpto. de Esquina, Ctes) sin embargo carecía de lo elemental, energía eléctrica, pizarrones y las necesidades básicas como baños y una cocina acorde a estos tiempos.

Pude notar una gran apatía y descreimiento en ellos en base a promesas incumplidas desde distintos sectores, entonces conversé con mis colegas y elaboramos un proyecto para concientizar con pequeñas acciones junto a los alumnos y que estos vean la necesidad de no ¨ esperar todo de arriba ¨, que podían ser capaces de lograr las cosas por su propio esfuerzo. Eso tenía además, como finalidad contagiar a padres y vecinos para lograr lo más ansiado, la luz, después de 20 años de postergaciones. Luego de actividades varias, (rifas, campeonatos, kermesse) pudieron techar y unir dos alas de edificios separados. Eso los animó y quisieron organizar un baile con doma incluida. La cantidad de personas allegadas fue 1000 aproximadamente y esto hizo decir en una reunión a uno de los alumnos   y si averiguamos los precios de los transformadores

Decidimos entre todos hacer una reunión vecinal donde dejamos en claro que las cuestiones personales y diferencias políticas iban a ser dejadas de lados en pos de un solo objetivo. La concreción de lo que tanto necesitaban y que por cuestiones humanitarias les correspondía. Tampoco existió una comisión como se estila habitualmente, solo dos coordinadores (un padre y un profesor) y luego cada uno se encargaría de hacer lo que sabia. Las decisiones se tomaban por mayoría.

Así, unos se encargaron de limpiar las malezas de los 10 Kms que separaba la energía eléctrica de la escuela, otro de hacer los pozos y cortar los palos. Los demás de hacer las gestiones ante autoridades y organizar fiestas de manera continuada para recaudar fondos. A todo esto íbamos formando a los jóvenes con condiciones de liderazgo.

Las dificultades fueron muchas para cambiar las mentalidades estructuradas sobre todo en los mayores, pero fueron las acciones rápidamente llevadas a cabo y sus mismos hijos lo que de a poco los hicieron cambiar, hasta que se convencieron que entre todos era más fácil y posible. La escuela fue centro de recepción de todo, allí inclusive se daba de comer a mas de cien personas con el aporte de todos. Uno donaba una vaquilla, otros papas, batatas, o simplemente cinco pesos o trabajo pues su situación no se lo permitía. Todos fuimos iguales y cada uno hizo lo que sabia. Esto otorgo un gran empuje al numeroso grupo.

Como resultado de todo, a los dos meses los docentes notamos que entre nuestros alumnos había cuatro líderes y que se preparaban para otras cosas de mayor envergadura. Se produjo lo que esperábamos, el despertar comunitario.

A los dos meses, en el cumpleaños de un vecino que decidió juntar con el casamiento de si hija ex profesor, a las doce de la noche entre centellar de revolver 38 y  44, mas de 100 vecinos dispararon al aire asistiendo a uno de los espectáculos de artificio mas hermosos de mi vida mientras las luces se encendían, allí… y en todas las casas por diez Kilómetros a la redonda.

Luego vinieron otros emprendimientos llevados a cabo por ellos y el acompañamiento de los docentes, como incubadora, criadero de pollos, salón comunitario y muchas cosas más, pero eso ya es otra historia. Lo mas importante estaba logrado, la toma de conciencia, que para obtener algo no siempre es necesario andar rogando o esperando promesas, la acción conjunta y el despertar comunitario es mas fuerte que el apoyo de cualquier estamento. Otras comunidades cercanas entendieron esto y siguieron el ejemplo. Veinte años de olvido y marginación fueron derrotados porque docentes, alumnos y vecinos se juntaron. 

 

 

 

 

 

Armar lo que enseño, mientras aprendo.

Doc.: Petraglia Cristina

Institución: Escuela Técnica N° 1 “Dr. Juan Ramón Vidal”

Titulo Conceptual: Sugerencias metodológicas  para redactar.

Titulo de fantasía: Armando historias reales.

 

¡¿Si quería escribir un relato pedagógico…!? fue la pregunta que insistentemente permanecía formulada en mi pensamiento receptivo, a partir de que un colega invirtiera parte de su tiempo extracurricular intentando de alguna manera generar en mi el impulso necesario para que yo también abordara el tren que conduce al espacio generador de intercambios de experiencias docentes.

Quizás sea el ritmo demasiado acelerado que condiciona nuestras dinámicas cotidianas lo que conlleva frecuentemente el olvido de extender la mano y apretar  la de otro caminante paralelo que transita la misma vereda de la vida por la cual vamos avanzando hacia el futuro. En relación a esta reflexión a menudo me detengo y hago posta en algún remanso de mis propias corridas. Trato de reacomodar mis pasos e intento reiniciar la marcha pausadamente, pero tras un corto trecho, vuelvo a apresurarme. Me encuentro nuevamente…volando apenas, por encima de tantas cosas que por ser de todos los días, sobrellevo sin detenerme en ellas lo debido.

Esa omisión casi constante (la de no darme tiempo para saborear la exquisitez de las pequeñas cosas), fue quizás el punto inicial tras la búsqueda de alguna vivencia que aunque simple, mereciera ser relatada y compartida.

De pronto comprendí que un relato pedagógico no debe ser una referencia extraordinaria, sino que basta con que ilustre objetivamente la realidad del aula, para adquirir valor en sí misma.

Mi “ser docente” que nunca duerme, se hizo eco de las expectativas. Mientras yo rebuscaba entre las historias construidas junto a mis alumnos, fue él (mi ser docente), quien susurrando  a la perceptibilidad de mi memoria dijo: usa ahora el don de la palabra y cuenta como has hecho para aprender a enseñar  amando lo que haces. Entonces…de repente encontré lo que necesitaba hallar.

Las imágenes fueron ordenándose hasta convertirse en esto, que es la introducción de mi relato pedagógico:

“Hay en cada alumno, y muy por encima de su condición de serlo, un individuo humano sensitivo que debe apropiarse de saberes significativos  y aprender a transferirlos favorablemente a los contextos que condicionan su  socialización”.

Pero debemos recordar además, que en él habita “un adulto en estado latente” al que tratará de corporizar incansablemente dentro de su propio proyecto de vida y nosotros, los docentes, tenemos que ayudarlo a “concebir ese producto esencialmente valioso”

Esto no implicará superar ríspidos y engorrosos trayectos. Contrariamente, la llanura, el oasis, la pradera fértil, el arroyo cristalino y el cielo pleno de sol serán las constantes sustancialmente conjugadas en el paisaje contenedor y plácido que dibujaremos con matices de tolerancia, afecto y comprensión, conforme al paso del tiempo convivido. Pero dentro de ese cuadro animado y realista, los límites apropiados y justos, serán los marcos continentes para que no desborde esa plenitud pujante que aguarda ser consolidada.

Actualmente ejerzo la docencia en algunos cursos del Nivel  de la EGB3 y Ciclos Superiores de la Escuela de Educación Técnica Nº 1, Juan Ramón Vidal de Esquina (Provincia de Corrientes), desde las cátedras de Lengua y de Literatura y doy gracias a Dios porque éste es “mi lugar en el mundo”.

Soy feliz haciendo lo que hago. Puedo cumplir con el trabajo diario, disfrutando de los logros buenos y superando con convicción y fuerza los obstáculos que pudieran ir surgiendo.

Al planificar los Proyectos Áulicos Anuales, los contenidos conceptuales y procedimentales fluyen casi naturalmente después  de las evaluaciones diagnosticas iniciales. Es que, con tantos años dando clases y actualizando mi formación básica de fundamento, puedo predecir  cuales  serán los objetivos posibles de lograr en cada curso. Pero lo que siempre me preocupa en demasía es la cuestión de  los contenidos actitudinales porque obviamente, estos no pueden seleccionarse desde una anticipación empírica. Son impredecibles puesto que deben condecir y responder a las realidades emotivas y afectivas de los alumnos,  como así también a ciertas afinidades que les sean particularmente pertinentes.

Surge entonces el gran desafío de proyectar para conseguir la adecuación de lo general a las individualidades de las que son portadores los educandos.

Es indispensable diseñar actividades y/o acciones favorecedoras de instancias inclusoras de la diversidad, cuya puesta en práctica asegure igualdad de oportunidades para todos. No es fácil lograrlo porque va más allá de la  mera construcción de aprendizajes y únicamente focalizando “el objeto educador” en el desarrollo del mundo interior  con la misma contundencia con que abordamos las formalidades académicas curriculares, podremos y con mucho esfuerzo de por medio, “propender a la formación integral desde las escuelas”.

Para acercarme al argumento de mi relato es inevitable mencionar que el continuo análisis y reflexión respecto de fortalezas y debilidades preponderantes en las prácticas lingüísticas del registro escrito me condujeron a la conclusión de que “la redacción configura en sí misma un factor obstaculizador de los avances”.

En virtud de las escasas competencias puestas de manifiesto a la hora de escribir (no solamente producciones lingüísticas literarias, sino expositivas en general) se contrapone notoriamente el mejor desempeño en las prácticas de oralidad (diálogos- conversacionales, expositivos, argumentativos, etc.) es obvio que los alumnos “bloquean sus mecanismos comunicacionales” frente a las consignas que requieren de la redacción.

Decidí entonces acercarme a la realidad de “mis chicos” (así les digo afectuosamente) y conectarme a la cotidianeidad de sus entornos hasta “impregnarme del día a día que les va tocando vivir.

Comencé después a establecer diálogos espontáneos sobre temas como “problema de los adolescentes, incompatibilidades generacionales, alcoholismo y tabaquismo, drogadicción, embarazos no deseados, discriminación” y, tantas otras cuestiones que conforme al paso de los encuentros áulicos, fueron interesando notoriamente a los diferentes grupos con los que trabajaba. Se expresaban con tanta espontaneidad que me sorprendían al escucharlos.

Definitivamente comprendí que para que los aprendizajes fueran significativos “era necesario humanizarlos y hacer que los alumnos se sintieran dueños de sus propios saberes”.

En un clima de total respeto los vi expectantes escuchando las historias y esperando ansiosos los desenlaces, narrados desde la magnificencia propia de sus edades. Los narradores eran protagonistas o coprotagonistas del compendio argumental compartido generosamente y sin tapujos. El auditorio quizás se identificaba con algunos de ellos ya que las realidades son las mismas para unos y otros.

Maravillada por la receptividad  claramente evidenciada intente transferir esa estrategia de la oralidad a la escritura.

Busqué en cada oportunidad un disparador que suponía, seria movilizador de sensibilidades colectivas y lo convertía en la introducción de narraciones que producirían “con plena libertad, escribiendo sobre lo que conocían y les era familiar”.

El párrafo sugerido proponía un tema pero no direccionaba en absoluto, ni el conflicto, ni la resolución. Es decir que era la forma ideal para que se sintieran inmersos en sus propias historias, dejando aflorar “las potenciales competencias creativas” acorde a las imágenes vivenciales acopiadas en la memoria.

Por ejemplo, con alumnos de noveno año de EGB3 alguna vez emplee esta introducción:

“Estoy aquí. Soy yo el observador de mi propia vida.

Busco entre la gente que camina apresurada y me descubro callado, triste, casi acurrucado en la esquina misma por donde pasan las horas de mi adolescencia.

Entonces siento que debo rescatarme. No dejarme caer hacia el abismo que esta  algunas cuadras adelante”.

A partir de aquí, los alumnos fueron incorporando riquísimas aportaciones que configuraron narrativas de la realidad, basados en temas que ellos mismos eligieron. Finalmente titularon los trabajos y algunos de los que anoté en mi registro de experiencias fueron:

“No me vencerás” (se refería a la tentación frente a drogas).

“Aunque parezca que no me quieren” (sobre la convivencia familiar).

“Quiero seguir siendo feliz” (cómo superó la inseguridad que le producía la discriminación por ser gorda”.

“Mi niño y yo” (había tenido un bebé al comienzo del ciclo lectivo).

Alegría y emoción sentia al leer los trabajos que luego me entregaban. Finalmente estaba logrando que “escribieran gustosamente, disfrutando de las clases de redacción”.

Faltaría que conecte ahora esta experiencia con los logros actitudinales propiamente dichos.

Para hacerlo, debo continuar diciendo que esto no se da de igual manera en todos los alumnos.

En algunos casos voy detectando desinterés o dificultad para concretar las actividades pero no me detengo aunque el porcentaje en cuestión sea mínimo. Por el contrario sigo buscando otros caminos para revertir esas situaciones. Se que para conseguirlo debo “llegar a cada uno de ellos y si el desinterés es ocasional o esporádico, no insisto demasiado porque entiendo que en ese día, quizás este adolesciendo algo”. Intento saber de que se trata para brindarles apoyo o aunque más no sea “mis oídos para escucharlos”.

Cuando veo tristeza en esos ojos, a través de los que ya aprendí a leerles el alma, me acerco hasta  el pupitre y como acostumbradamente lo hago, les aprieto levemente el hombro con mi mano, mientras continuo explicando o indicando algunas consignas. Ellos saben que los quiero mucho. Así me sienten cerca y están seguros de poder contar conmigo.

Si acaso persistiera la actitud de desgano, busco tener una entrevista a solas y les doy palabras de aliento. También acostumbro a escribir en sus cuadernos algo asi: “eres capaz de alcanzar mejores resultados. Ahora estás algo cansado, pero sabes que estoy junto a ti para ayudarle a seguir.

 ¿Verdad  que intentarás salir adelante?

Tu profesora

Créanme que estas palabras sirven para que el cambio esperado se produzca. Siempre he obtenido respuestas positivas y “reencausar o sostener a mis alumnos” es la gratificación con la que aliento el empeño de mis aspiraciones: “amar lo que enseño, para que mis alumnos aprendan con agrado”

Cuando la dificultad obedece al uso incorrecto de competencias previas, me ocupo de hacer un seguimiento más personalizado, ayudándolos a ordenar ideas en algunos borradores, o los acompaño a oralizarlas primero para consolidar la progresión temática, hasta que así, consiguen configurar la producción escrita.

Como verán, nunca me doy  por vencida. Frente a lo infructuoso de alguna práctica insisto y vuelvo a insistir escogiendo “diferentes caminos”, sin perder la paciencia, respetando “los tiempos de mis chicos” y haciéndoles sentir que “me interesa enseñarles a superar sus propias limitaciones.

Creo que mi relato es un poco extenso (díspénsenme por eso) pero tengo la esperanza de que sirva para que reflexionemos sobre nuestros haceres docentes. No solo debemos buscar la calidad educativa desde el conocimiento temático – curricular, sino también “transferir calidez humana” condición indispensable para formar “alumnos felices”.     

 

Mi “Vida Docente”

Doc.: Clisio Ramón Ramirez

Jubilado

La Historia de mi “Vida Docente” comenzó en marzo de 1962 en una escuela rancho localizada en  lugar llamado “Paraje San Antonio”  “Rincón de Sarandi” del departamento de Esquina Corrientes. En ese entonces llegar a ese lugar implicaba un enorme sacrificio. Muchos docentes no querían ejercer en esa zona, sumando a  esto, el agreste lugar, caminos vecinales (había que pasar por los campos de los vecinos), sin existencia de rutas, sin puentes para cruzar el Arroyo Barrancas, Sarandi y Soró. Yo, como oriundo del lugar, acepté la propuesta.

En el año 1967 se envió una nota al Presidente de la Republica Lanusse a la cual se le adjuntó una fotografía de la escuela rancho, la misma que el año próximo estaría cumpliendo sus Bodas de Oro. Un año después 1968 tuvimos la noticia de que nos enviaban los módulos para armar la nueva escuela, la cual tenía 4 aulas, un SUM,  vivienda para director y docente y los sanitarios para armar 2 baños. Al no tener la escuela terreno propio mi padre donó  el terreno (40 X 80) para que allí se construyera.

Al no tener ni caminos ni puentes formamos una comisión tuvimos que transportar todo el material en carro, los hicimos en varios viajes.

En la construcción de la escuela trabajaron, docentes, vecinos y padres de alumnos y uno de mis hermanos que conocía de albañilería dirigía la obra.

En ese mismo año de construcción un agrimensor, don Jorge Foguelman,  que hacia mediciones de campo en la zona, dio esperanza al sueño que teníamos, que era, construir una  ruta y un puente en “Rincón de Sarandí”, él nos indicó cuales eran los pasos a que teníamos que seguir para comenzar ese sueño.

El primer paso fue hacer un censo de la población donde se relevaba también la producción de la zona, para ver si se justificaba la construcción de una ruta y un puente, el mismo lo realizamos docentes, padres de alumnos y vecinos, el segundo paso fue formar una comisión de consorcio caminero integrado por vecinos de la zona, la cual se pudo organizar con la colaboración del jefe de Vialidad Sr. Longa y un integrante del directorio de Vialidad Sr. Gatti, este Sr. oriundo de nuestro pueblo conocía el paraje y sabía que era de gran importancia obtener un camino y puente, entonces el Sr. Gatti nos ayudó a gestionar un puente bailen, vialidad trajo el mismo y lo armó con el personal que contaban (ingeniero y obreros)

Simultáneamente a la construcción del puente, se comenzó el trabajo del trazado de camino con personas conocedoras de la zona, bajo la dirección del consorcio caminero y casi paralelamente al trazado, se realizaba desmonte del trazado de 30 Mts. ancho  y 15 KM de longitud hasta llegar a la nueva Escuela N° 638, los trabajos eran realizados con palas, picos y hachas. El financiamiento se inició con la donación espontánea de los vecinos de 20 animales (vacas, ovejas, chanchos, lechones). También se realizaron beneficios para recaudar fondos mediante bailes, quermés, carreras (cuadrera y mochila).

Estábamos en pleno trabajo para obtener el camino tan deseado por todos, y para nuestra escuela, un día recibimos la visita del supervisor a –caballo-, y recuerdo una expresión de él, cuando me dijo que esta ruta sólo era un sueño y que no se iba a concretar, yo aún mantenía las esperanzas,  junto a mi familia (esposa, que trabajaba junto a mi), y le dije:- la próxima vez que Ud. venga lo va a hacer en automóvil. Y así fue, a los pocos meses estuvo en una esuela vecina sobre ruta nacional Nº 126, al llegar exclamó que luego de supervisar ésta iría a la Escuela N°638, el director de escuela mencionada anteriormente le dijo que ya podría hacerlo en auto, y resuelve rápidamente dejar la inspección primera e ir a la Escuela N°638, nos felicitó por los logros y el esfuerzo puesto en el proyecto.

En reuniones posteriores con directivos de otras instituciones de la zona resalta el proyecto concretado de la Escuela N°638, haciendo énfasis en el esfuerzo y perseverancia en los objetivos de todos los vecinos de esta zona – Rincón de Sarandí-.

Llevar a delante este proyecto implicó de mi parte la dedicación de mucho tiempo, teniendo en cuenta que en ningún momento abandoné  mis tareas en el aula, con este ejemplo pude enseñar  a los niños responsabilidad, respeto, organización, disciplina y perseverancia  en las cosas emprendidas.

Con estos logros se puede exaltar que todo esfuerzo de actividades con buenas intenciones tienen resultados favorables.

 

 

FUERZAS!!!!!

Lucrecia Verónica Ruggeri

Institución: ISFD “Dr. J. A. Ferreira”

  Los primeros pasos de mi carrera docente fueron en una Organización de la Sociedad Civil, llamada Cáritas Santa Catalina que en ese entonces funcionaba  un programa llamado ProAme (programa de atención de niños y adolescente en riesgo) de la ciudad de Esquina Pcia de Corrientes ciudad donde vivo.

Bien….el Centro donde trabajé estaba situado en una de las zonas de mayor carencia de nuestra localidad, yo estaba en busca de trabajo y los coordinadores del Centro, -porque éste tenía dos- necesitaban una “Docente” y por lo general pocas personas aceptaban las propuestas,  ya que el trabajo implicaba mucha responsabilidad.

Una de las actividades que brindaba el Centro era de Apoyo Escolar, para ello conformábamos un equipo de tres docentes. Ahora ¿en qué consistía esto de apoyo escolar? En  ayudar a los alumnos a mejorar su rendimiento académico.

Pues bien…. las actividades comenzaban a las 08:00 hs, primero con el desayuno, luego una vez que terminaban el  desayunado, conversábamos con ellos para saber como les había ido el día anterior. La segunda actividad consistía en dividir a los alumnos según el año que estaban concurriendo a la escuela, entonces un grupo se quedaba a estudiar o a hacer sus tareas y el otro grupo salía al campo de deportes con un Prof. de Educación Física, con el cual practicaban juegos, gimnasias, y algún deporte -fútbol era el favorito-.

Los  niños de 8 a 12 años de edad, estaban bajo mi responsabilidad y a ellos le brindaba Apoyo Escolar en un solo Salón –imaginen- cuarto, quinto, sexto, y a veces algunos de tercero ya que los niños que concurrían al Centro estaban avanzados con la edad pero no con su ritmo de aprendizaje, en síntesis se transformaba en plurigrado, entonces nos encontrábamos con alumnos de tercer año pero con 12 años de edad, y es lógico que no quisiesen estar con los de 7 u 8 porque éstos los cargaban…., era todo un desafío día a día.

Una mañana llegaron a visitarnos los niños del otro Centro, “Santa Catalina”, -porque en el mes nos reuníamos con ellos para socializar, esa mañana eran aproximadamente  130 niños, todos jugaban en el Campo de Deportes.

En un momento y no recuerdo la razón porque fui al salón, sólo recuerdo que una niña interrumpe bruscamente dentro del mismo diciendo: -Seño, seño!!!

¡Ariel está en el suelo, le dio con un cascote en el ojo!

Salgo corriendo a buscarlo y al llegar al Campo la enfermera de nuestro centro, sí, porque me olvidé de mencionar  teníamos una salita de primeros auxilios con una buenaza como enfermera, ya lo estaba ayudando, llamé una ambulancia y al ver que demoraba, decidimos con uno de los  coordinadores  llevarlo al hospital…mientras emprendíamos nuestro viaje mi compañera ubicaba a los padres….Subimos  al auto y nos dirigimos al hospital, yo con Fuerzas no se de donde, realmente me mantuve firme y no lloré porque estaba Ariel primero, antes que mi dolor, dolor de saber cuanto estaba sufriendo él tan chiquito e indefenso. Mientras llegábamos al hospital trataba de que el niño no durmiese porque a parte de su ojo también tenía un golpe en su cabeza y si bien no soy médico pero algunos grandes sabios/as de los que no pude más que aprender decían que cuando uno se golpeaba la cabeza debía mantenerse despierto durante un determinado tiempo. Y eso hice.

Al llegar al hospital nos encontramos con un equipo de profesionales que atendieron a Ariel de la mejor manera, transcurrían las horas y fue trasladado a una sala, la pediatra cuando habló conmigo me dijo que todo estaba bien y que   no había golpes mayores. Y que él quedaría sin secuela alguna.

Estaba al lado de Ariel esperando que llegase su mamá y dispuesta a escuchar lo que ella quisiese decirme teniendo en cuenta que el accidente aconteció estando él a nuestro cuidado. Lo único que hacía mientras esperaba a su “má” era hablar con él para que no durmiese, hablaba del perro, de sus hermanos, de sus amigos…..y me decía – tengo sueño, y yo – aguanta. En un momento de nuestra gran conversación entró su mami, y me dice –Seño ¿qué pasó? Yo le cuento temerosa de su reacción y ella saben lo que me dice – Gracias por haberlo traído. – Pueden creerlo. Esa madre con un hijo internado con un golpe  en la cabeza y en uno de sus ojos  me dio las gracias!!!!!

Y yo sólo le pedía perdón por lo ocurrido, ella me consolaba diciéndome que eran chicos y por lo tanto siempre se lastiman jugando.

Mi aprendizaje aquel día fue que el ser humano puede actuar de diferentes maneras, yo obtuve Fuerzas no se de donde, los médicos de aquel día que no hicieron más que ayudarme, orientarme y explicarme cada cosa que le aplicaban al niño, y  la madre con una comprensión majestuosa, entonces, aquel día  aprendí que todos funcionamos juntos como un equipo,  que nada por separado, que la humildad es una gran virtud de los seres humanos y que la disposición y un perdón nunca está demás, y que pedirlo es una gran fortaleza.

Gracias a aquel Centro conocí muchas facetas de nuestra sociedad y de  como los seres humanos  vemos solo lo que nos hace bien y lo otro…..giramos un poquito para no hacerlo.

 

 

Mi primer día de clase.

Doc.: Graciela Esther Matto

Institución: Escuela N° 620. Esquina Ctes.

 

Antes de escribir la historia que deseo relatarles, creo conveniente contarles algo sobre mis experiencias de trabajos anteriores.

Muy joven, en la localidad en la que vivo (un pueblo que en aquel entonces era muy pequeño) ingrese como administrativa en una institución bancaria. Como en el pueblo los únicos estudios superiores eran el Profesorado para la Enseñanza Primaria y el Profesorado para la enseñanza Preescolar opté por seguir este último. Me recibí pero no ejercí nunca.

Pasaron los años y el Banco fue intervenido por el Banco Central y a los dos años se decretó la quiebra de la Institución. En ese tiempo de intervención, viendo lo que se venia, los, los aproveche y me recibí de Profesora para la Enseñanza Primaria. Al quebrar el Banco, conseguí llevar contabilidades de negocios importantes en la localidad.

Llegaron épocas económicas nefastas para nuestro país, épocas desastrosas para el comercio mediano. En esa hecatombe financiera cayeron los negocios donde trabajaba.

Esas circunstancias hicieron que me vea obligada a irme de la ciudad y provincia (en Corrientes existía una cláusula por la que el docente Pre- Primario podía titularizarse hasta los 38 años y el maestro de grado hasta los 40).

Ese año yo cumplía los 38 años y tenia una familia que mantener, así que elegí Formosa como mi destino (tenia convenios con la Pcia. de Corrientes, los que me permitía regresa una vez que me hiciera titular).

Allá fui, me inscribí, y la pregunta que guió mi selección de cargo fue ¿Dónde se gana más? Me lo dijeron y me lo señalaron en el mapa; pero de Formosa conocía lo que decían los libros de textos, jamás había sentido en carne propia el clima, estaciones secas, vientos calcinantes donde el polvillo que vuela no permite ver a un metro.

Elegí el cargo ¿Dónde fui? Al departamento de Ramón Lista, más arriba de Ingeniero Juárez, en el mapa la última mención que aparece es Palmar Largo, bien, de allí mas o menos 40 o 50 km. mas arriba a la comunidad Wichi de San Martín.

Tardé en llegar desde Formosa (capital) más de dos días. El destartalado colectivo en que viajaba se introducía más y más en un paisaje desértico, terroso, de montes achaparrados, erizados de vinales (el vinal es un árbol cuyas espinas de más de 30 cm. la llaman “espina corona”, haciendo alusión a la corona de Cristo) y de cactus gigantes, donde las chozas eran cada vez mas precarias y perdidas en esa inmensidad desértica.

Me designaron a cargo de Primer Grado (1° Año, ahora). Olvidé contarles que la Comunidad era una de las pocas que quedaron en que el 100% de sus habitantes eran Wichi (los maestros vivían a 27 km. de ahí, en “El Potrillo”, también en ese entonces sin agua ni luz eléctrica pero era el “Centro Comercial, Educacional y Sanitario” del lugar.

El Cacique a quien recuerdo con afecto, y el maestro a cargo de la Dirección de la escuela, buscaron un lugar donde vivir, el lugar encontrado hasta ese momento era la morada de los chivos del cacique, así que después del desalojo caprino, tome la vivienda…¡Imaginen, aun no me había bajado de los tacos altos!!…no solo me baje de los tacos sino que tome en manos litros y litros de desinfectante y el olor  o fue desapareciendo o me acostumbré. A los seis meses no sentía ningún olor desagradable.

Vuelvo atrás y comienza el verdadero relato: yo sabia que los niños (no recuerdo bien si eran veinticinco o veintiséis), no habían tenido contacto con otros maestros con anterioridad, pues en la comunidad no había jardín de Infantes.

Bien…siempre dije que la buena presencia es importante, ese día recuerdo que me pinté los labios con un color un poco subido  (era casi “rojo pasión” –imaginen- ) tacos y el pelo bien recogido, ( había invasión de piojos), el guardapolvos que estrenaba estaba inmaculado….ingresé al aula. Allí estaban ansiosos y en silencio, me presenté, les dije:- Mi nombre es Graciela y éste año vamos a aprender muchas cosas junto, vamos a divertirnos, etc., etc., Me maravillé, 26, pares de ojitos brillantes me observaban con la mayor atención, y en el más absoluto de los silencios miraban mis gestos.

Creo que ni el mejor de los oradores podría haber contado con semejante atención.

Todo era ideal hasta que dije:- Habrán los cuadernos -…. Todos seguían mirándome como esperando que continuase hablando. Repetí – habrán los cuadernos-.

Recién entonces caí e hice lo que nos enseñan las viejas películas del Oeste norteamericano, y les dije: – cuaderno…abrir- acompañando mis palabras con la acción de abrir un cuaderno, volví a repetir esta acción varias veces con mi recién inventado idioma aborigen- cuaderno abrir-

Por supuesto no entendieron y más de uno se tapaba la boquita para reírse (son muy vergonzosos), recién entonces el MEMA (Maestro Especial en Modalidad Aborigen) que se llama Jesús entró en acción y sin moverse del lugar donde estaba (atrás del salón) les dijo en Wichi a los niños que abrieran los cuadernos.

Antes de continuar el relato, debo decir que hasta ese día, si bien soy católica, creo que jamás invoqué tanto el nombre  del hijo de Dios como en esos dos años que    transcurrieron a partir de ese día.

Seguramente se preguntaran que hice para que me entendieran, que hice para poder enseñar a leer y escribir, sumar y restar, etc., etc.,  -yo le digo ¡qué no hice!  Gracias a Dios era maestra jardinera, por ello podía llegar mas a los niños pequeños con estrategias que tenían mucho de lúdico,  así que sacaba de la galera todos los recursos que recordaba, las clases eran totalmente lúdicas. Jugábamos dentro y fuera del aula, los organicé en grupos por color para realizar diferentes juegos, ocupé el olvidado método de las palabras generadoras, las escalas eran reales, las hacíamos en el patio; para trabajar nociones de cantidad, el suceso era en el monte, recolectando cosas (ocupé la antiquísima teoría conjuntista); más todos los recursos que la naturaleza me brindaba. Ese primer grado al terminar el año. Los niños estaban muy avanzados con respecto al de las otras escuelas. Pedí al director me permitiese seguir trabajando con el mismo grupo el año siguiente, al finalizar el segundo año los niños ya leían, escribían oraciones mas o menos complejas y hablaban un castellano rudimentario, y su maestra estaba “chocha” con ellos, aparte de poder entender algo de un idioma jamás imaginado.

En esta zona se procura que la “segunda lengua” aprendida por los niños sea la castellana o española. Se procede como lo hacen los profesores de Ingles en las escuelas que hablan castellano. No estaba permitido hablar en Wichi a los niños esto hacia que los esfuerzo por entender al otro fuesen mayores y también la necesidad de la adquisición de idioma castellano para poder hablar con la seño, director, etc. 

¿Qué aprendí?…muchísimas cosas. Ese primer día de clases significó que todo lo que  aparentemente es fácil, a veces esconde desafíos y responsabilidades gigantescas y que las empresas que se presentan como insalvables o muy difíciles son las que mas regocijo nos darán porque allí veremos el fruto de los esfuerzos que realizamos para llevarlas adelante.

 

 

 

 

El Método Ecléptico: ¿ un método o una técnica?

Doc.: RAMÍREZ ELENA LILIANA

Institución: Escuela N° 279 Esquina Pcia de Corrientes.

A principio de este año 2007 ingresé a la Escuela N’ 279 “Juan XXIII” con el cargo de Maestra de Grado Interina, en 3er grado sección “C” Turno Mañana. Como ocurre todas las veces, que tenés que ir a una Institución nueva eran amplias mis expectativas, pues no sólo era conocer el  nuevo ámbito de trabajo sino conocer a la Directora, algunas colegas y mis futuros alumnos con los cuales íbamos a relacionarnos todo el año.

Previa reunión  en la dirección,  antes de comenzar el primer día de clase, la Directora nos dio varias directivas, mi gran sorpresa fue cuando me comunicó que debía trabajar por áreas, paralelo con el otro tercero en el mismo turno y que las áreas que me correspondería serían Lengua y Ciencias Sociales, lo único que hice fue asentir con mi cabeza, un gesto de sí. ¿Qué hacer con esta experiencia nueva?, es el interrogante que daba vueltas y vueltas por mi mente, pues debo aclarar que en mis años de docencia siempre trabajé en primer grado y eso no era nada, también proyectaba el número de alumnos que serían, contabilizando los dos grados que tenía que atender y que me llevaría tiempo conocerlos y retener los nombres de los mismos, pero bueno, salí de la Dirección y pensé nada es difícil así que ¡adelante! Manos a la obra.

Acto de apertura por medio visualicé los dos terceros que estaban completos de niños bulliciosos y expectantes por ser el primer día de clase y por conocer a su nueva seño. Alcancé a escuchar lo que de lejos decían los niños;

-Esa es la seño para nuestro grado

-Ahí viene, ahí viene decía una niña

-No, se fue al otro salón, es aquella que viene

-Vamos, vamos adentro

-Con pasos rápidos me dirigí al salón y saludé.

-Buen día niños

-Buen día Seño (respondieron entre bullicio)

-Apoye mi maletín en la silla del escritorio mientras relojeaba lo que sucedía dentro de esas cuatro paredes.

 

Así pasó el primer día, que era mas que nada para conocernos mutuamente. En los días siguientes se hicieron actividades de ejercitación para realizar una retroalimentación de aprendizajes construidos significativamente el año anterior.

Decidimos con la otra Seño de Sección “A” que atenderíamos a los niños día por medio, a la semana de dar con las dos secciones hice ya un balance algo apresurado para mi entender sobre como estaban los niños en cuanto a aprendizajes y otra vez me sorprendí cuando realizaba una pregunta y los niños de 3ero “A” no respondían a mis interrogantes, hasta ese momento no me preocupé mucho pues estábamos en una etapa de conocimiento mutuo pero también debo decir que si ese era el panorama, me esperaba entonces un arduo trabajo hasta fin de año.

Y comenzaron las pruebas de diagnóstico de Lengua y Ciencias Sociales, las hice lo más sencillas que pude y con ello llegaron los resultados que me sirvieron para darme cuenta realmente de la problemática existente en ese tercero.

Me di cuenta que presentaban fallas en el auto dictado, por ende escribían mal las palabras, no sabían formar las palabras, ni con sílabas simples y mucho menos con sílabas compuestas, tampoco redactaban oraciones, debo aclarar que el 50% estaba con ese problema, lo que me llamó la atención es que sabían leer aunque sea deletreando, porque insistía en el auto dictado para que los niños puedan realizar producciones como ser escritura de textos breves, interpretación escrita sobre consignas dadas, escritura de mensajes, globos, viñetas, renarración escrita de cuentos ( leyendas, fábulas, etc.), cartas

Recuerdo que me llevó varios días pensar ¿Qué hacer? Las desorientaciones me inquietaban, entonces pensé; tiene que haber una salida a esta situación, estoy a tiempo para revertirla. ¡Ah me olvidaba! los dos grupos de tercero son heterogéneos en cuanto a la edad pues transitan en el aula niños y niñas desde los 8 años hasta los 14 como, se verá con distintas edades evolutivas, distintos intereses y en general influía también el contexto socioeconómico de lo cual provienen, pues la escuela se halla ubicada en una zona suburbana donde las  necesidades básicas están insatisfechas.

Debía obtener resultados a corto, mediano y largo plazo pero ¿qué estrategias metodológicas se deben aplicar en las actividades que me permitirán que los alumnos se apropien de esos conocimientos a través de procesos constructivos?.

Y así fue que en mi mente surgió la idea de implementar aquel descubrimiento que vivencié cuando años atrás me hallaba trabajando en la Escuela N 623 “31 de Marzo de 1839” domiciliada en Colonia Bonzón. Primera Sección del Departamento de Esquina Provincia de Corrientes. Recuerdo que la Directora llamó para comunicarnos que en esa Institución se podía utilizar lo se llama  “El Método Ecléptico”, ¿ el método ecléptico? Repetí silenciosamente nunca lo había escuchado ni mucho menos durante mi carrera que cursé para recibirme de Profesora de EGB3 y Polimodal en Biología, entonces me animé a preguntar primero es ¿ecetico? O ¿ecléptico? Entonces ella me respondió ecléptico con “p” mi querida y es un método, acotó la misma, que surgió en esa Institución, explicó además que tuvo que solicitar autorización a la Supervisora de Zona de turno para que pudiera ser implementado en primer grado pues en ese momento era el auge del Constructivismo  y como es sabido los alumnos deben construir palabras utilizando las partecitas de los referentes o de los nombre de los niños.

Como observaba que nadie preguntaba entre los docentes nuevos que estábamos allí tomé fuerza, y pregunté muy tímidamente y ¿en qué consiste ese método? Ella muy modosamente me respondió, explicándome qué consistía en una grilla de sílabas que teníamos que ir construyendo a medida que se daban las consonantes, luego de haber trabajado con las vocales (estas serían las primeras que aparecerían en la grilla). También expresó  que a algunas sílabas las podíamos hacer leer al revés, es decir de derecha a izquierda porque de esa manera los niños también les resultaría fácil formar algunas palabras por ejemplo la sílaba “na” también se la puede leer “an” si anteponemos la “a” y le serviría al alumno para formar la palabra “antena”

Detallaré paso a paso como era el método: las grillas debían formarse a medida que aparecían las partecitas por ejemplo: si yo trabajaba con la consonante M buscaba el referente que contenga esa consonante por ejemplo, MATE, separaba en silaba por un lado MA y por el otro TE a continuación buscábamos palabras que lleven MA

-A ver Camila una palabra que comience con MA,

-MASA, Seño

-Yo seño,

-A ver Luisito

-MAPA

-Luego indicaba que si a la consonante M le acompañaban las otras vocales como leeríamos ( con ayuda de una regla) señalaba en la grilla la M con la silaba A (MA), con la silaba E ( me respondían y así sucesivamente)

Esas silabas formadas eran escritas por los alumnos

 

                              A             E          I          O           U

 

                 M          MA         ME       MI       MO        MU

 

                P            PA         PE       PI        PO        PU

 

                T            PA         PE        PI        PO        PU

 

El procedimiento se trataba en que el docente debía hacer leer todos lo días la grilla e ir indicando sílabas para que el alumno construya oralmente las palabras y luego las escriba en el pizarrón o en el cuaderno, cuando eso estaba bien afianzado ya podían formar sólo las palabras sin ayuda del docente.

Por ejemplo si pretendía que el alumno escribiese la palabra TOMATE, le pedía que pase a la grilla y señale con que sílabas iba a formar, paso seguido escribía en el pizarrón la palabra con su correspondiente dibujo.

Luego de 5 años de práctica con esa experiencia hoy me animo a decir que obtuve resultados muy satisfactorios con mis alumnos, hasta me atrevo a decir con orgullo que al finalizar el año lectivo aprendieron a leer y escribir.

Cuando sostengo que obtuve buenos resultados, mi mente viaja y aparece en ella la imagen de un niño que venia de repetir 1er grado, por ende, tenía tres años de diferencia con respecto a sus compañeros. Siempre se sentaba en el ultimo banco, miedoso, temeroso porque sus compañeros siempre le cargaba “que era un chico grande para estar en primer grado, además de no saber nada”

Con suma paciencia insistí en hacerle pasar a la grilla y formar palabras y oraciones al fin que logré mi propósito.

Con ayuda de otra estrategia (una lámina donde se observaba un niño nadando) comenzamos la clase.

-Seño; Mario, qué tenemos en la lámina?

-Mario: un niño,

-Seño: ¿qué hace?

-Mario respondió: está nadando

-Seño: ¿como escribiría con la ayuda de la grilla EL NIÑO NADA

-Mario: con ayuda de sus compañeros señalaba EL, luego NI, ÑO ( le gritaban los otros)

-Seño: Bueno, escribí primero EL deja un espacio NIÑO y ahora busca la sílaba NA después DA.

-Mario: (señalaba primero y escribía dejando un espacio la palabra NADA)

-Seño: (decía) ahora Mario lee la oración completa.

Así fue aprendiendo a construir oraciones afianzando lecturas.

Volviendo a mi relato, esto es lo que me va a ayudar para que mis alumnos mejoren su escritura pensé pero ¿cómo hacer para poder implementar ahí en esa Escuela si nadie conoce esta estrategia? Entonces me detuve a reflexionar lo que sucedería si no me apuraba en hacer algo y eso me dio coraje para enfrentar a la Directora y comunicarle que estaba sucediendo en 3ero “A”. Espere a que llegara la hora de Educación Física, mis alumnos se irían hacer deportes con la Profesora y yo me iría a la Dirección y así fue que comuniqué a la Directora de lo que estaba sucediendo en 3 ero “A”, le expresé que me hallaba muy preocupada y que quería ya poner en marcha una estrategia para subsanar ese inconveniente pues si yo no actuaba, se vería dificultoso mi proceso de enseñanza-aprendizaje de este año lectivo. Le dije que conocía un método que se denominada ecleptico, le expliqué que era y luego solicité de su autorización para poder implementar en mi aula.

Respondió que si yo tenia buenos resultados que lo utilice. Y así fue que rápido actué, llevé hecha la grilla, pero agregándole las sílabas compuestas.

Los alumnos curiosos cuando vieron la grilla preguntaron qué era, entonces indiqué que esas silabas que estaban allí les iba a servir para formar palabras y sin perder un minuto se pusieron a trabajar entusiasmados y fue notorio como a medida que pasaba el tiempo se ven los resultados positivos de ésta experiencia.

Algunos alumnos copiaron en su cuaderno de tareas para llevar a formar palabras con ayuda de su familia.

Todos los días tengo el trabajo de tomarle dictado de palabras y de oraciones y observo como los niños con su mirada buscan la ayuda de la grilla o varias veces son los compañeros que ayudan a aquel que no puede solo, indicándole que silaba va, esto me da la suficiente fuerza para continuar pues veo en ello las ganas de superación que demuestran.

Es notorio el cambio que se produjo, así se demostró en las nuevas evaluaciones pero todavía queda mucho por hacer, es necesario que el alumno manifieste confianza para obtener buenos resultados en la lectoescritura pero lo positivo de todo esto es que todos los docentes debemos de estar preparados con un as debajo de la manga para que cuando surja una problemática sea capaz de utilizar para mejorar el proceso de enseñanza-aprendizaje.

Estos niños me han demostrado que nada es imposible que si uno busca diferentes estrategias para subsanar problemáticas podemos mejorar la calidad de la educación.

Y para finalizar, este relato queda todavía inconcluso, y es algo que siempre investigo sobre qué es el método ecleptico ¿un método o una técnica? Si nos remitimos a la definición de método el mismo nos indica que es un conjunto de procedimientos, formas de saber hacer y en cuanto a técnica  es un procedimiento que se emplea para lograr un objetivo previamente establecido. Según algunas conclusiones el método ecleptico, mal llamado método para algunos, es una técnica que el docente no debería utilizar pero si su aplicación le da buenos resultados es una estrategia valida. Sea un método o una técnica a mi me da buenos resultados y lo voy a utilizar a  medida que lo crea conveniente pues es un desafío pedagógico.

 

 

 

 

HIERBAS ¡¿Medicina alternativa?

Narradores: Grupo de Docente Escuela N° 434.

Docente responsable del relato: Agustina Martínez

Institución: Escuela N° 434.

Esta experiencia pedagógica nació apartir de la necesidad que tenemos los docentes de acercar a los padres a la Escuela.

Es muy notable, la resistencia de los padres a participar y a responsabilizarse en, y del proceso = enseñanza, aprendizaje de sus hijos.

Muchas veces nuestros alumnos faltan y aducen que tienen “dolores de panza”, muelas, cabeza, estomago, etc.

Cuando le preguntamos: ¿Cómo se curan? ¿Qué hacen? ¿Qué le dan las mamás? ¿Si van al médico?  Nos cuentan, muchos de ellos, que toman te de “yuyos” o hierbas medicinales, y nos dan los nombres de los mismos.

Son plantas muy conocidas en la zona. Es así que un día decidimos entre todos, utilizar como estrategia integradora el conocimiento de nuestros padres sobre el uso de las plantas medicinales para curar sus enfermedades.

Al mismo tiempo aprovecharíamos este acercamiento para inculcar en los mismos, que si bien, el buen uso de las plantas medicinales, no es nocivo, es muy importante que ante alguna enfermedad o duda sobre la salud de sus hijos y de las suyas o de algún otro miembro de la familia, deben consultar inmediatamente a los profesionales de la salud.

Elaboramos un proyecto, relacionado con plantas medicinales más usuales de la zona con el objetivo de que los padres sean los protagonistas de la enseñanza a través de sus experiencias con las hierbas, con propiedades curativas. Los docentes aportaríamos los conocimientos obtenidos por medio de la investigación en libros y otros soportes serios.

A su vez estos saberes se convertirían en contenidos transversales en las asignaturas que así lo hicieran posible.

El proyecto quedo elaborado de la siguiente manera: (ponemos como modelo el de segundo año).

Todos los docentes desde el Nivel Inicial hasta 6º año, elaboraron proyectos semejantes con los mismos contenidos, pero adecuado al Nivel.

Antes de elaborar el Proyecto convocamos a una reunión de madres y padres, en la cual se les preguntó si estaban dispuestos a contarnos, sus conocimiento sobre las plantas medicinales. La mayoría respondió que si, y así comenzó nuestro intercambio de saberes en forma oral y escrita, y más tarde con el acercamiento, por parte de los padres, del material concreto: plantas medicinales del lugar.

Poner en práctica esta Proyecto nos llevo aproximadamente 2 meses.

Al finalizar el mismo se hizo en la escuela un cierre en el cual, los padres y alumnos mostraron sus producciones:

Ejemplos:

 Presentación de las plantas medicinales.

 Clasificación en hierbas, arbustos y árboles.

 Explicación de las propiedades curativas de las diversas plantas.

 Partes utilizadas: raíz, hojas, flores, frutos, corteza, etc.

 Zonas y épocas de cultivo.

 Proceso de recolección   y secado de las plantas.

 Forma de preparación de las tisanas o te.

 Preparación de te, tisanas, infusiones, por las madres y degustación por los presentes.

 Explicaciones por madres sobre las propiedades y uso de las distintas plantas medicinales del lugar.

 Presentación del libro “Maravillas Naturales” por los alumnos y docentes de segundo año. El mismo fue armado en base a todo lo investigado y estudiado sobre las plantas medicinales y sus propiedades curativas.

 Obsequio de muestras de hierbas medicinales coleccionadas, secadas, envasadas y etiquetadas durante el desarrollo del Proyecto.

Esta Experiencia Pedagógica fue muy positiva, nos dio muchas satisfacciones y a través de ella logramos que los Padres se integren en el Proceso: enseñanza, aprendizaje de sus hijos.

Ellos tuvieron la oportunidad de brindarnos sus saberes y de compartir su tiempo con nosotros y sus, hijos.

Además nosotros aprovechamos esta ocasión para resaltar la importancia que tiene el cuidado de la Salud y la responsabilidad de los padres sobre la misma.

Dejamos bien afirmada la idea:

De que ellos no deben quedarse solamente con el uso de las hierbas o plantas medicinales sino, que tienen que consultar a los profesionales de la Salud, cada ves que sea necesario es decir, cuando se sientan enfermos.

Esto, no terminó acá, porque después invitamos a los padres y vecinos a asistir y participar en charlas con profesionales de la Salud, en las cuales ellos tuvieron la oportunidad de preguntar sobre la Salud y enfermedad.