FUERZAS!!!!!

Lucrecia Verónica Ruggeri

Institución: ISFD “Dr. J. A. Ferreira”

  Los primeros pasos de mi carrera docente fueron en una Organización de la Sociedad Civil, llamada Cáritas Santa Catalina que en ese entonces funcionaba  un programa llamado ProAme (programa de atención de niños y adolescente en riesgo) de la ciudad de Esquina Pcia de Corrientes ciudad donde vivo.

Bien….el Centro donde trabajé estaba situado en una de las zonas de mayor carencia de nuestra localidad, yo estaba en busca de trabajo y los coordinadores del Centro, -porque éste tenía dos- necesitaban una “Docente” y por lo general pocas personas aceptaban las propuestas,  ya que el trabajo implicaba mucha responsabilidad.

Una de las actividades que brindaba el Centro era de Apoyo Escolar, para ello conformábamos un equipo de tres docentes. Ahora ¿en qué consistía esto de apoyo escolar? En  ayudar a los alumnos a mejorar su rendimiento académico.

Pues bien…. las actividades comenzaban a las 08:00 hs, primero con el desayuno, luego una vez que terminaban el  desayunado, conversábamos con ellos para saber como les había ido el día anterior. La segunda actividad consistía en dividir a los alumnos según el año que estaban concurriendo a la escuela, entonces un grupo se quedaba a estudiar o a hacer sus tareas y el otro grupo salía al campo de deportes con un Prof. de Educación Física, con el cual practicaban juegos, gimnasias, y algún deporte -fútbol era el favorito-.

Los  niños de 8 a 12 años de edad, estaban bajo mi responsabilidad y a ellos le brindaba Apoyo Escolar en un solo Salón –imaginen- cuarto, quinto, sexto, y a veces algunos de tercero ya que los niños que concurrían al Centro estaban avanzados con la edad pero no con su ritmo de aprendizaje, en síntesis se transformaba en plurigrado, entonces nos encontrábamos con alumnos de tercer año pero con 12 años de edad, y es lógico que no quisiesen estar con los de 7 u 8 porque éstos los cargaban…., era todo un desafío día a día.

Una mañana llegaron a visitarnos los niños del otro Centro, “Santa Catalina”, -porque en el mes nos reuníamos con ellos para socializar, esa mañana eran aproximadamente  130 niños, todos jugaban en el Campo de Deportes.

En un momento y no recuerdo la razón porque fui al salón, sólo recuerdo que una niña interrumpe bruscamente dentro del mismo diciendo: -Seño, seño!!!

¡Ariel está en el suelo, le dio con un cascote en el ojo!

Salgo corriendo a buscarlo y al llegar al Campo la enfermera de nuestro centro, sí, porque me olvidé de mencionar  teníamos una salita de primeros auxilios con una buenaza como enfermera, ya lo estaba ayudando, llamé una ambulancia y al ver que demoraba, decidimos con uno de los  coordinadores  llevarlo al hospital…mientras emprendíamos nuestro viaje mi compañera ubicaba a los padres….Subimos  al auto y nos dirigimos al hospital, yo con Fuerzas no se de donde, realmente me mantuve firme y no lloré porque estaba Ariel primero, antes que mi dolor, dolor de saber cuanto estaba sufriendo él tan chiquito e indefenso. Mientras llegábamos al hospital trataba de que el niño no durmiese porque a parte de su ojo también tenía un golpe en su cabeza y si bien no soy médico pero algunos grandes sabios/as de los que no pude más que aprender decían que cuando uno se golpeaba la cabeza debía mantenerse despierto durante un determinado tiempo. Y eso hice.

Al llegar al hospital nos encontramos con un equipo de profesionales que atendieron a Ariel de la mejor manera, transcurrían las horas y fue trasladado a una sala, la pediatra cuando habló conmigo me dijo que todo estaba bien y que   no había golpes mayores. Y que él quedaría sin secuela alguna.

Estaba al lado de Ariel esperando que llegase su mamá y dispuesta a escuchar lo que ella quisiese decirme teniendo en cuenta que el accidente aconteció estando él a nuestro cuidado. Lo único que hacía mientras esperaba a su “má” era hablar con él para que no durmiese, hablaba del perro, de sus hermanos, de sus amigos…..y me decía – tengo sueño, y yo – aguanta. En un momento de nuestra gran conversación entró su mami, y me dice –Seño ¿qué pasó? Yo le cuento temerosa de su reacción y ella saben lo que me dice – Gracias por haberlo traído. – Pueden creerlo. Esa madre con un hijo internado con un golpe  en la cabeza y en uno de sus ojos  me dio las gracias!!!!!

Y yo sólo le pedía perdón por lo ocurrido, ella me consolaba diciéndome que eran chicos y por lo tanto siempre se lastiman jugando.

Mi aprendizaje aquel día fue que el ser humano puede actuar de diferentes maneras, yo obtuve Fuerzas no se de donde, los médicos de aquel día que no hicieron más que ayudarme, orientarme y explicarme cada cosa que le aplicaban al niño, y  la madre con una comprensión majestuosa, entonces, aquel día  aprendí que todos funcionamos juntos como un equipo,  que nada por separado, que la humildad es una gran virtud de los seres humanos y que la disposición y un perdón nunca está demás, y que pedirlo es una gran fortaleza.

Gracias a aquel Centro conocí muchas facetas de nuestra sociedad y de  como los seres humanos  vemos solo lo que nos hace bien y lo otro…..giramos un poquito para no hacerlo.

 

 

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